Los animales hablan y sienten

Había una vez un perrito llamado Voltaire, pero el sirviente Atahualpa le llamaba Bolita. Como era un perro de raza fina, el dueño, el honorable embajador no dejaba que se junte con perros corrientes o de la calle.

Un día Bolita conoció a Diana, era la perrita vecina. Atahualpa como cuidador de Voltaire, tuvo que separarlos y compró a Diana, pero no para quedársela sino para enviarla lejos y la vendió a niño por unos cuantos sucres.

Muchos años después, Bolita cargado en los brazos de Atahualpa, iban paseando por el parque:

“A lo lejos gritaba Diana: “¡Bolita!”
Bolita le contestó a gritos: “¡Diana!”

Yo sí sé que los perros hablan. Hablan el venado, el tío conejo, la tía zorra, el tío sapo. Casi to’os los animales hablan. Sí que son hablantines, pue. Los blancos olvidaron eso y creen que los animales no hablan.

Y acorrieron el uno p’al otro, a mitad del parque. Y ahora lloraban de alegría. Pobrecitos. Y él le preguntaba “dónde vives”. Y ella: “Por ahí, rodando, rodando”.

- ¿Y qué comes? ¿Y qué comes? – le ‘ecía él.
- De to’o como. De to’o como.
- ¿Y cuándo comes? ¿Y cuándo comes?
- Cuando encuentro. Cuando encuentro.
- ¿Y dónde comes? ¿Y dónde comes?
- Donde haya. Donde haya.
- ¿Y en qué trabajas? ¿Y en qué trabajas?
- No trabajo. No trabajo.
- ¿Quién te cuida? ¿Quién te cuida?
- Dios me cuida. Dios me cuida.

¡Caray! Esos dos perritos cómo saltaban en ese pasto, cómo se olían, cómo corrían, cómo se besaban, cómo jugaban. Y ella ya estaba grandecita ¿no? Se había hecho señorita. Una señorita ya. Bien formadita“.

Los dos perritos se entusiasmaron y comenzaron a hacer lo que todo perro hace cuando la hembra está en celo. Pero llegó Atahualpa y los separó.

“To’a la gente se puso a mirar la escena. Y mi tío le ‘ecía disparates al Bolita:

- Te conozco miserable.
Y la Diana correteando alrededor:
- ¡Bolita! ¡Bolita!

La gente ‘iciendo:
- Malo ese indio. Malo.

A la voz de “indio” mi tío se hizo más malo. Corrió hacia una bocacalle, donde los coches cruzaban veloces. Y Diana corrió tras él. Y estando los 3 ahí, en la vereda, él espero un momento en que Diana se puso adelante suyo y le mandó un puntapié que la tiró lejos bajo las ruedas de un bus que pasaba.

Bolita gritó: - ¡Diana! – su corazón partido de dolor.
Ese cuerpecito quedó una sola pasta ‘e sangre. Los pasajeros del bus miraron p’afuera. Quito estaba en su plena vida.

Ahora diga Ud., mi buen amigo, si los animalitos no sienten. Al ver esto, al Bolita se le colgó
p’abajo su cabecita, ahí en los brazos ‘e mi tío”.
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Este pequeño relato fue tomado de un libro que estoy leyendo "Mi tío Atahualpa".

Bibliografía

CARVALHO Neto, Paulo. “Mi tío Atahualpa”. Editorial Ecuador. Colección Bicentenario, 2008.

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'Cause nobody loves me. It's true...



He borrado y borrado todo lo que he tratado de decir aquí, hoy nada me convence, ni siquiera esto que quedó.

¿Esto debería ser algo serio o un blog serio? No lo sé, quizá no debo dar siempre importancia a todo lo que me dicen.

Hace mucho que no escribía para desahogarme, hasta pienso que estaba perdiendo algo de personalidad... ¡No puede ser! ¿Cómo llegué a ese punto?

Este es mi blog, es mi espacio. La persona que se sienta identificada con mis posts es bienvenido/a siempre.

Cambiando de tema, desde hace unos días, unas palabras me tienen pensando demasiado:

"'Cause nobody loves me. It's true".

Es el coro de la canción y el título que tengo en este post. A veces me pongo a pensar por qué tengo tanto miedo a quedarme sola. ¿Será porque ninguna relación sentimental me va bien? Ya ni quiero hablar de eso.

Estoy encerrada en mi cuarto mientras termino de escribir esto, que no termina de convencerme como dije al principio. No tiene ni pies, ni cabeza. ¡Ni mucho menos un cuerpo! ¿Es un post deforme, de pronto después mutante?

Hoy todo me molesta, sólo quiero alejarme de todo. Mmm... en realidad no sé qué hacer. Y en mi cabeza sigue retumbando "'cause nobody loves me". Veo a la nada. Esas palabras me enloquecen y no tiene piedad a mi conciencia.

Sin más que decir... cambio y fuera.

Nati Wolf
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Pato Hitler (Duck as Hitler)

Luego de una ardua búsqueda de un video que mostraron en la Semana de la Comunicación en mi Universidad y gracias a la colaboración de JIFF, aquí está el video del Pato de Looney Tunes actuando como Hitler:


Duck as Hitller Video


Me pareció interesante el video. Es cierto que es una caricatura de 1942 pero con gran significado histórico para esos tiempos.
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¿Qué tan importante es la palabra?

Actualmente ser un "hombre de palabra" no tiene ningún tipo de validez. Ahora los "papelitos hablan", es decir, que sino exisitiera un documento que pruebe lo que realmente se habló, no hay prueba alguna que dé validez. ¿Por qué permitimos llegar hasta este extremo? ¿Qué pasó con el valor de la palabra?

Leamos cómo en otros países lejanos de occidente aún siguen manteniendo el valor de la palabra:

Para los Tuareg, habitantes del Sahara, aliento y alma son lo mismo, es por ello que para protegerla usan un velo de fina gasa que cubre la cara.

El Rey Africano no acostumbra alzar la voz porque sabe que eso es un recurso femenino.

Para los Dibi de Malí, la palabra que carece de verdad pudre la sangre de quien la emite.

Para los Dogon, la mala palabra carece de "granos" (poder germinal) simplemente está muerta. También cuando un hombre habla acostado la palabra es secreta e íntima.

En el siglo XIX, para los Caciques indios de los Estados Unidos, decían que los blancos tenían dos lenguas, porque la misma servía tanto para decir la verdad, así como también para mentir.

Algunos pueblos de Zaire tienen la creencia de que contar de día provoca la muerte de la madre y en menor medida la del padre.

En Burkina Faso, la palabra dicha de manera acostada es seria y confidencial, mientras que si se dice sentado no tiene mucho valor.

Para los Shuar, escupir mientras se habla es señal de que se está hablando la verdad, de lo contrario es signo que miente, puesto que la boca se seca cuando se dice una mentira.

Los Aztecas y los Quechuas, representan la palabra de manera gráfica con una voluta de humo que sale de su boca.

El nombre quizá para muchos de nosotros sólo es una forma de identificarnos. Es como una especie de código para saber que hacen referencia a nosotros, pero para otras culturas, el nombre tiene una mayor significación.

Los Guaraníes consideran que su nombre no puede estar en boca de todos y aceptan cualquier nombre que les den en el registro civil, ésta sería una manera de disfrazar su verdadero nombre.

Para los Tumeherá el verdadero nombre de una mujer, no lo puede saber ni el esposo. Los nombres de ellas son conocidos como "nombres de perro".

En el caso de los Nivaclé el nombre va mutando dependiendo de los distintos acontecimientos en los que haya vivido.

En África central, cuando alguien muere, el nombre también; y si se ha tomado el nombre de un animal, a éste debe buscársele otro.

Para los Yaganes, mencionar el nombre de un difunto es una ofensa.

Al hablar de la palabra, también nos referimos al silencio. Sin el silencio la palabra misma no tendría un significado profundo. Los que valoran poco la palabra, tampoco dan un significado al silencio.

"Silencio es la sombra que envuelve a la palabra"

"Si la palabra construye la aldea, el silencio edifica el mundo"

"El secreto pertenece a quien calla"

"Aprende a escuchar el silencio y descubrirás la música"

De la palabra viene el discurso. Ésta no es individual y tiene que poseer claridad, estilo y coherencia.

En algunas tribus africanas, para dar mayor claridad a sus discursos se liman los dientes.

Los Dogon se ponen anillos en los labios. Mientras que para escuchar se ponen aros en los lóbulos de las orejas.

La palabra es una responsabilidad individual, pienso que aún se puede rescatar su valor y puedes comenzar contigo mismo.
Nati Wolf

Fuente :

Texto: Celebración del Lenguaje de Adolfo Colombres.
Imágenes:
Diginformación
Rincones lejanos
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